En el marco del ciclo Infancias Cinéfilas de la 23ª edición del Festival, se proyectó Apenas habrá sombras, el documental realizado por la Dirección de Contenidos Audiovisuales de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Su productor, Fabián Eloy, repasó el origen de un proyecto cinematográfico dedicado a recuperar historias que atraviesan la memoria institucional y reflexionó sobre el papel de las universidades en la producción y circulación de contenidos audiovisuales.
La memoria también se construye a través del cine. Con esa premisa, Apenas habrá sombras, una producción de la Dirección de Contenidos Audiovisuales de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), llegó a la pantalla de la 23ª edición de Tandil Cine, en el marco del ciclo Infancias Cinéfilas. La película forma parte de un proyecto documental que busca recuperar episodios de la historia universitaria atravesados por la violencia política y las luchas por los derechos humanos.
La proyección convocó a cerca de un centenar de personas y propició un espacio de encuentro entre la producción, el público y las preguntas que despierta la reconstrucción de la memoria colectiva. Al finalizar la función, Fabián Eloy, jefe de Producción de la Dirección de Contenidos Audiovisuales de la UNMdP y productor del documental, compartió el recorrido de una iniciativa que nació dentro de la propia universidad, a partir del impulso de sus trabajadores y de la decisión institucional de llevar adelante producciones cinematográficas de largo aliento.




"Esto surge hace algunos años atrás como un incentivo, una motivación del grupo de trabajadores de la Dirección de Contenidos Audiovisuales. Nos surgió la necesidad o las ganas de hacer un documental largometraje. Lo planteamos a la gestión de ese momento de la universidad, que lo tomó como un buen desafío y aceptó emprender este trabajo", contó.
La propuesta original contemplaba una trilogía de documentales, con dos episodios de la historia institucional como ejes iniciales. El primero abordó el asesinato de Silvia Filler, ocurrido en 1971 durante una asamblea estudiantil en la Universidad Provincial de Mar del Plata, cuando integrantes de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) irrumpieron violentamente en el encuentro y uno de ellos disparó contra la estudiante.
El segundo trabajo recupera la historia de María del Carmen “Coca” Maggi, decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica de Mar del Plata, quien se opuso a las condiciones impuestas para la transferencia de esa institución a la universidad pública.
Eloy explicó que, en el proceso de unificación de ambas universidades, los acuerdos iniciales contemplaban la incorporación de la carrera y la Facultad de Derecho de la Católica. Sin embargo, el avance de los grupos de extrema derecha sobre la conducción universitaria modificó ese escenario y dio lugar a exigencias de depuración ideológica.
“Coca” Maggi se opuso a dejar gente sin trabajo y a que los estudiantes quedaran desamparados. A partir de esa posición, fue secuestrada y asesinada por integrantes de esos grupos violentos, según reconstruyó el productor.
La recuperación de estas historias no responde únicamente a la voluntad de reconstruir acontecimientos del pasado. También supone poner en circulación experiencias que permiten interrogar el presente, reconocer las marcas de la violencia política y comprender los procesos que dieron forma a las instituciones públicas.
Una trilogía en pausa
El proyecto contemplaba una tercera producción, aunque su concreción permanece supeditada a las posibilidades presupuestarias de la universidad. La crisis de financiamiento que atraviesa el sistema universitario nacional también condiciona la continuidad de las iniciativas audiovisuales.
“El tercero está en veremos. Las universidades nacionales estamos atravesando una crisis muy importante de financiamiento. De momento no tenemos la posibilidad de financiarlo”, señaló Eloy.
La intención del equipo es, al menos durante este año, comenzar a debatir y definir una nueva temática. Aunque la historia de la universidad ofrece otros acontecimientos vinculados con la memoria y los derechos humanos, el productor explicó que todavía no hay una decisión tomada.
El desafío, entonces, será encontrar una nueva historia y, a partir de allí, explorar alternativas para conseguir financiamiento a través de las distintas vías disponibles para la producción audiovisual.
El valor de producir y hacer circular otras historias
La participación en Tandil Cine permitió también poner en primer plano el papel de los festivales como espacios de exhibición para películas que habitualmente encuentran mayores dificultades para acceder a los circuitos comerciales.
Para Eloy, estos encuentros tienen un valor que excede la cantidad de espectadores que convoca cada función. “Es valiosísimo estos espacios. Hoy tuvimos una función de casi 100 personas, súper valiosa. Pero también si hubieran sido dos o tres, para nosotros es suficiente”, sostuvo.
Y explicó: "Somos una institución pública, nosotros no lucramos con lo que hacemos, con lo que se produce. Nuestro objetivo es que circule, que se haga conocer, que propiciemos este espacio de debate, de crítica, de intercambio de ideas y de pareceres".
En ese sentido, destacó especialmente la posibilidad de acompañar las proyecciones y conversar con quienes se acercan a ver las películas. La experiencia del público, sus preguntas y las distintas interpretaciones forman parte del recorrido de cada producción.
La trayectoria de Apenas habrá sombras incluye participaciones en festivales y muestras dentro y fuera del país. Para el equipo, esos espacios permiten ampliar la circulación de los contenidos y generar intercambios que difícilmente se producen cuando una película queda limitada a una plataforma o a una única instancia de exhibición.
En paralelo, la Dirección de Contenidos Audiovisuales ya comenzó a organizar nuevas proyecciones abiertas. La intención es que tanto este documental como La memoria que habitamos, la producción anterior, puedan estar disponibles en plataformas públicas como Cine.ar Play y la plataforma audiovisual de la provincia de Buenos Aires. También se proyecta incorporarlos a repositorios y redes internacionales de televisión cultural y educativa, para facilitar su acceso por parte de televisoras de América Latina.
Producir en tiempos de crisis
La conversación con Eloy también permitió conocer el trabajo cotidiano de la Dirección de Contenidos Audiovisuales de la UNMdP, un espacio que reúne recursos humanos especializados y desarrolla distintas líneas de producción, aunque condicionado por las restricciones presupuestarias.
Actualmente, el equipo trabaja en la planificación de contenidos para el canal de televisión de la universidad, entre ellos programas de entrevistas a jóvenes investigadores e investigadoras y una serie dedicada a músicos emergentes que no siempre encuentran posibilidades de acceso a los circuitos de producción comercial.
"Se pueden hacer cosas muy buenas con muy pocos recursos. Cuando no nos apremia el valor de cambio monetario, a veces con muy pocos recursos se pueden hacer grandes cosas", reflexionó.
La tarea cotidiana, describió, implica aprovechar los recursos disponibles, reparar equipamiento y sostener los proyectos aunque los tiempos de realización se extiendan. “Nos damos el espacio de pensar, debatir, crear con lo que tenemos y, aunque sea de a poquito, seguimos adelante”, resumió.
Esa voluntad de continuidad convive con el reclamo que las universidades nacionales sostienen por el financiamiento del sistema. Eloy mencionó las medidas de fuerza, las clases públicas y las marchas federales como parte de una agenda de defensa de la educación pública y de exigencia al Estado nacional para que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario.
En ese escenario, la presentación de Apenas habrá sombras en Tandil Cine adquiere una dimensión que trasciende la exhibición de una película. Pone en evidencia la capacidad de las universidades públicas para producir contenidos de calidad, construir memoria y generar espacios de encuentro con la comunidad. También recuerda que sostener esas experiencias requiere condiciones materiales e institucionales que permitan proyectarlas en el tiempo.