“Piazzolla, los años del tiburón”: Un asceta del tango y un obrero de su talento

Un asceta del tango y un obrero de su talento

Cuando Daniel Rosenfeld tenía 27 años estrenó su ópera prima, “«Saluzzi, ensayo para bandoneón y tres hermanos», un acercamiento diferente a la obra del compositor y bandoneonista salteño, radicado en Europa. La obra fue premonitoria de lo que sería, años después, el relato audiovisual que mira de cerca al genio inabordable del marplatense Astor Piazzolla.

Dentro de la sección Proyecciones Especiales, se proyectó durante el Tandil Cine “Piazzolla, los años de tiburón”, ante una sala entusiasta, ávida de la música y las palabras del compositor que, por decisión del director, se narra a sí mismo, sin interpretaciones, hipótesis ni mediaciones entre la vida y el hombre que deslumbró al mundo entero.

La película fue presentada por Cecilia Sainz, quien tuvo a su cargo la enorme responsabilidad de sostener el trabajo documental y recuperar material de archivística…una previa compleja, sinuosa, dispar pero “fascinante” (sic) que ofrendó a la isla de edición un material invaluable.

Demoró mucho tiempo un registro en cine de la vida de Piazzolla… ¿a qué atribuís esta postergación?

Creo que se trata de una película pequeña y gigante, al mismo tiempo. Algunas veces, los años nos dotan de esa distancia necesaria. En el caso de la figura de Piazzolla, por ejemplo, el tiempo nos permitió recuperar al artista que era venerado en Europa y al tipo que iba y tocaba en un club: yo lo conocí en un club barrial, por ejemplo.

En relación al trabajo de archivística, nos encontramos con que existe mucho registro en Europa (y en manos de coleccionistas) y muy poco en Argentina, con lo cual, el camino al encuentro de ese material no fue nada fácil, ni barato. Pero el trabajo que se hizo en la isla de edición fue maravilloso: una vez reunido todo el material Daniel Rosenfeld y Alejandro Carrillo Penovi lograron quebrar la cronología y construyeron un relato que no apela a la narrativa tradicional.

¿Qué aspectos indagaron sobre esa documentación que fue “despertando” a la luz de este proyecto?

Creo que tomó un tiempo pero, finalmente, Daniel resolvió que sólo iba a hablar Piazzolla y su familia: Daniel, su hijo, estuvo muy cercano durante todo el proceso, por ejemplo. Tomar esa decisión definió un camino bastante complejo pero la familia permitió una libertad enorme para trabajar: de hecho, vieron la película por primera vez en el estreno, no pidieron verla por anticipado.

La película se propone recuperar al tipo que estaba detrás de semejante artista…

Absolutamente… siempre fue consciente, desde el 54 hasta el 88, de lo que era para la música, lo que iba generando. “Yo soy un enemigo de los pies. No me gusta que bailen el tango, me gusta que lo escuchen”, decía. Cuando se pensaba en el nombre de la película se especuló con la posibilidad de que se llame “Piazzolla, el enemigo de los pies” (risas).

La película busca recuperar su voz, un Piazzolla que nos habla de esa suerte de “epifanías”, después de las cuales nacía una genialidad, un tipo que cada cinco años se reinventaba, revolucionaba su propio mundo artístico y el de todos…un tanguero “asceta” en el mundo del arrabal, un fuera de serie que se cuenta en primera persona.